domingo, 12 de febrero de 2012

Lección del Señor


Hola Señor,
 Disculpa que no es mi hora acostumbrada de rezar, pero ayer me la pasé buscándote. Es que vi en las noticias que cada año hay miles de niños que mueren de hambre. Que cada año hay mas personas muriendo de frio sin un techo, y muchos que viven en tristeza por no tener consuelo. Por eso quise venir a ponerlos en tus manos.

Te busqué entre los muros rígidos y silenciosos del templo.

Te busqué en aquel sacerdote de sotana purpura que contemplaba tu rostro junto al altar.

Te busqué en el Padrenuestro y en el en el Avemaría que rezo.

Fui a todos lados donde lo creí importante que estuvieras.
¡Más no te encontré!
¿Dónde estabas?

Ilógicamente me llegué a preocupar por ti, pensando que te pasaría algo. Pues desde que converso contigo siempre esos son nuestros puntos de encuentro, así me lo enseñaron mis padres.

Pero Señor, sin ánimo de reprocharte
¿Acaso no debiste estar en el templo, o en el sacerdote, o en el Padrenuestro y en el Avemaría que cada día rezo?

¿Por qué no me respondes?
Descuida ¡ya sé!  Tu silencio me grita.
Ya comprendí:

Que mientras te buscaba en el templo,  estabas en auxilio de los niños de todo el mundo que sólo sobreviven con las migajas que con indiferencia muchas veces dejo caer.

Que cuando te buscaba en el sacerdote de sotana purpura, tu estabas ayudando a aquellos que sufrían frio por no tener techo.

Que cuando te quise hallar en mis oraciones que con fervor te dirijo, estabas junto a aquel hombre acompañándolo en su dolor.

Sé que siempre estas en el templo, en las oraciones, y en el sacerdote, pero aprendí que estás en cada hermano mío que sufre. Que más que un Jesús de madera crucificado, eres un Jesús que día a día vives al lado de sus hijos junto a su realidad. Que compartes sus anhelos y alegrías, así como sus penas y tristezas. Que junto al joven sueñas por un futuro de éxito.

SEÑOR SE QUE POR IR DE PRIZA A MIS REZOS, NO VEO A MI HERMANO QUE TIRADO EN EL CAMINO SUFRE Y HASTA MUERE. NO SABIENDO QUE ERES TÚ QUIEN ESTAS AHÍ.
 SEÑOR PERDONA MI INDIFERENCIA.

AHORA SEÑOR SÉ QUE CUANDO AYUDO A MI HERMANO, MI ACCION VALE MAS QUE MIL ORACIONES Y UN PADRENUESTRO, AUNQUE ÉSTAS ME AYUDAN A COMUNICARME CONTIGO.

¡¡HAZME UN CRISTIANO EN ACCION
CAPAZ DE CAMBIAR MI SOCIEDAD SÓLO A FUERZA DE TU EVANGELIO!!!






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